La calidad total como estrategia de
competitividad para las empresas mexicanas.
El proceso de industrialización empezó en México con la
producción de textiles, alimentos, cerveza y tabaco.
A pesar del relativo éxito de la política de sustitución de
importaciones para reducir la dependencia de México en este rubro, un buen
número de problemas colaterales aparecieron en el proceso, principalmente
relacionados con la industria manufacturera, que es con frecuencia la más
susceptible a la competencia exterior.
Las empresas mexicanas crecieron acostumbradas a obtener
ganancias fáciles y rápidas al operar protegidas de la competencia internacional,
lo cual aunado al control de precios reforzó su desinterés y apatía por
invertir en nuevas tecnologías e infraestructuras.
Debido a la estrategia adoptada por México y a sus
consecuencias el país no pudo compensar con exportaciones el incremento en
importaciones, lo cual trajo como resultado un desequilibrio cada vez peor en
relación con el comercio de bienes manufacturados.
El PIB en México creció muy rápido, sin embargo, solo
agravo más el serio problema de balanza de pagos, después de esto la situación
solo empeoro debido al incremento mundial de las tasas de interés y la caída de
los precios del petróleo. México fue forzado a aceptar medidas de ajuste
estructural impuestos por el fondo monetario internacional.
Las medidas incluían la liberación y desregularización de
la economía, la privatización de empresas estatales y la reducción de barreras
arancelarias.
El TLC con Estados Unidos y Canadá, sentó las bases para
mayores cambios estructurales en la economía en general y pretende estimular
nuevas inversiones, así como promover una mayor competitividad entre las
empresas.
En la primera etapa del TLC se incrementó la demanda de
mano de obra mexicana; sin embargo, trajo como consecuencia un incremento en
los niveles salariales, lo que provoco que los extranjeros buscaran otros
destinos para sus plantas.
En contraparte al buscar mano de obra más barata trajo
consigo otros limitantes, como la falta de capacitación.
Otra limitación para la competitividad en México es la LFT
además del alto costo de las prestaciones sociales, que no permiten la
flexibilidad que los tiempos demandan”.
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